lundi 7 juin 2004

Cumpleaños en Ávila.

Decidimos celebrar mi 28º cumpleaños pasando el fin de semana en la capital abulense, y así poder ver la exposición itinerante de “Las Edades del Hombre”, la cual recomiendo a todo el interesado en el arte y cultura españolas.

Viernes. Lo primero que tengo que decir es que no teníamos nada planificado, pues no pensábamos en principio pernoctar allí. Como había mucha gente para entrar en la Catedral y mucho jaleo para aparcar, decidimos salir. Aprovechamos para irnos a comer a un pueblo cercano ( El Barraco), famoso por la carne de ternera y cordero. Antes de nada, dimos una vuelta para conocer el lugar. No es nada del otro mundo, excepto la fachada del Ayuntamiento, que era muy antigua; eso sí, el entorno circundante es bonito, de montaña (está a más de 1.000 mts de altura). Después de inspeccionar y de tapear un poquito, nos decidimos por un sitio llamado El Chato, que era carnicería y restaurante, casero pero muy bien (las chuletitas estaban deliciosas).

Después nos acercamos a conocer un pueblo ya cerca de Madrid: El Tiemblo. Era un pueblo más grande pero tampoco era muy bonito, pero nos llamó la atención una ermita que veneraba a San Antonio de Padua, en la que en sus muros colgaban unos cuadros con los milagros que el Santo había realizado en el pueblo, en los que había una leyenda escrita.

Volvimos a Ávila. Descansamos un poco, nos adecentamos y nos fuimos a dar una vuelta. La ciudad estaba muy movida con los actos culturales que estaban programados para los visitantes y con la transitada calle donde se concentraban buena parte de los garitos. Había una obra de teatro en la muralla en las que se representaban leyendas e historias que habían sucedido en la ciudad. Estuvimos poco rato por que llegamos tarde, había mucha gente y no nos enterábamos de lo que iba. Luego fuimos a cenar a un burguer cercano, donde había platos combinados, y después de cenar, andamos un buen para bajarla.


Sábado Nos levantamos pronto, y fuimos a desayunar (después de dar un buen paseo) a un sitio cerca de la muralla. Después fuimos a ver la exposición de la catedral (la cual, vuelvo a recomendar) y allí estuvimos hasta media mañana (teníamos que recoger nuestras cosas de la habitación del hotel). Lo más curioso del sábado era que la ciudad estaba invadida por hinchas del Oviedo, que iban conociendo la ciudad de bar en bar. Nosotros por nuestra parte comimos de tapeo y a las 17h nos despedimos (hasta dentro de dos semanas). El resto de fin de semana ha sido tranquilo y creo que la semana que empieza también lo parece.


Por otro lado, no sé si podré ir a la cena que Loco… está impulsando. Ya se ha echado el tiempo encima y el fin de semana que viene también tengo una paella en el chalet de una compañera con el resto de la gente del máster (a la que no sé si ir finalmente, pues tengo que preparar una exposición sobre Panamá y su canal para esa semana). Siento haber el tema dejado un poco apartado, pero es posible compensarlo y quedar para tomar unas cervecillas.

Bueno, un saludo a todo el mundo.

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